lunes, 10 de julio de 2017

Amonkhet - La Llegada a Naktamun

En un plano desértico pero rico en mana, un enorme Planeswalker dragón arribo, guiado por su hambre de poder. La chispa de este ser había sido disminuida y el buscaba la forma de volver a tener el mismo sino aún más poder. Con este propósito, al ver este plano decidió apropiárselo. Lego de volar por desierto infinitos y unos pocos oasis, vio a lo lejos una gran ciudad cubierta por un escudo.

La presencia de aquel dragón llamo la atención de los dioses y alarmo a los ciudadanos.  Oketra, la diosa blanca lanzo flechas contra el pecho del dragón mientras que Kefnet, el dios azul aumento la Hekma; pero las flechas de Oketra rebotaron en la piel de Bolas quien sonriendo, entro sin problema a la ciudad, causando terror y confusión. Al atravesar la Hekma Kefnet cayo desmayado debido a la manipulación metal de Nicol Bolas y los otros siete dioses llegaron a defender la ciudad. Sin embargo, los dioses cuidaban de no lastimar a las personas, mientras que Nicol Bolas fue despiadado, logrando así derrotar a cuatro y asesinar a tres de ellos. Oketra y Hazoret entonces corrieron de la batalla para salvar a cuantos pudieran, pero hubo uno entre ellos que se arrodillo, Bontu; quien acepto a Nicol Bolas como su amo al ver su poder. Rhonas fue el último en seguir luchando, pero finalmente Bolas logro vencerle.
Bolas avanzo hasta el centro de la ciudad donde Oketra y Hazoret custodiaban un templo lleno de niños, los últimos seres vivos de Amonkhet. Oketra rabiosa se lanzó hacia Nicol Bolas, quien de un solo golpe la dejo fuera de combate.
Finalmente; Hazoret le hizo frente.

-Los niños de Amonkhet no morirán a manos de una bestia como tu.- le dijo desafiante la diosa.
-No; morirán por tu lanza.- dijo Nicol Bolas quien con un destello que lleno la ciudad, borro las mentes de todos allí, sometiendo a la esclavitud al plano. Amonkhet era suyo.
Coloco a los tres dioses muertos en enormes sarcófagos, imbuyéndolos de su propia esencia, mientras dejo a los otros cinco a cargo del plano mientras él iba a otros sitios, dejando a cargo del plano a su terrateniente Razaketh. Puso una maldición en el segundo sol del plano, el cual anunciaría su llegada y se fue a continuar con sus maquinaciones.
Sesenta años después de estos eventos, luego de que la Gatewatch hubiese desbaratado los planes de Tezzeret en Kaladeh; ellos se enteraron que su maestro, Nicol Bolas estaba en otro plano, un lugar conocido como Amonkhet.

Antes de marcharse de kaladesh, Ajani Goldmein, el miembro más nuevo de la Gatewatch les sugirió que lo mejor era esperar y reunir más fuerzas antes de atacarlo y con este propósito viajo al plano de Dominaria. Sin embargo, Liliana y Chandra caminaron entre planos a este nuevo sitio, siendo seguidos por Jace, Nissa y Gideon.
Al llega se encontraron con un inmenso desierto sin fin y nada más. Jace trato de usar su telepatía para encontrar alguna mente, pero todo fue silencio y Nissa por su parte usaría las Leylines para guiarse, pero estas eran casi inexistentes, lo que le alarmo.
Este plano tenía dos soles, los cuales hacían que el calor fuese insoportable y todos comenzaron a padecer por esto, excepto Chandra.

Luego de días de caminar, ya casi sin fuerzas vieron una tormenta de arena acercándose a ellos, por lo que Chandra, usando su fuego convirtió la arena del desierto en cristal y creo así un refugio para ellos, donde se resguardaron hasta que la tormenta paso.
Luego de la tormenta, al caminar un poco más vieron a lo lejos unas enormes torres que parecían dos enormes cuernos y se encaminaron hacia aquel sitio.
Mientras se acercaban a las torres, del suelo del desierto comenzaron a aparecer zombis quienes por poco arrastran a Jace debajo de las arenas. Chandra se defendía convirtiéndoles en cenizas, Gideon los partía en dos con su surral, Nissa, aunque no podía invocar elementales debido a la debilidad del plano, logro defenderse con su bastón y Liliana manipulo a un grupo de estos para que peleasen por ella, pero Jace, viéndose imposibilitado de luchar contra seres sin mente, se hizo invisible y se apartó de la lucha para no ser una carga. Gideon lidero a los zombis de Liliana, pero más zombis aparecían y cuando fueron demasiados, Liliana simplemente les ordeno a todos dispersarse, lo que hicieron; aunque ella sabía que esto no duraría mucho, por lo que avanzaron, reteniendo aun un grupo de zombis como guardaespaldas.

Sin embargo, al poco de avanzar las arenas temblaron con fuerza y un enorme Wurm de arena les cerró el paso.  La bestia tomo desprevenida a Liliana Vess, a quien trago entera ante el horror de sus amigos.
Gideon ordeno a los Zombis atacar, pero a Nissa le preocupaba que si de verdad Liliana había muerto, estos zombis se volverían también contra ellos; pero los zombis obedecieron a Gideon, lanzándose contra el Wurm. Sin embargo Nissa les advirtió que había más Wurms en camino.
Antes de poder hacer nada, cuatro más aparecieron frente a ellos y dos más atrás, ante lo que se vieron rodeados. Chandra logro quemar a uno de ellos, pero casi es devorada, y de no ser por un truco mental de Jace, quien creo ilusiones de enormes escorpiones alrededor, los cuales los Wurm comenzaron a trata de devorar, ellos hubiesen perecido allí.
Sin embargo uno de los Wurms cayó al suelo, convulsionando, tras lo que su abdomen exploto violentamente. De su interior apareció Liliana usando el velo de cadenas. Al quitarse el velo, Liliana cayó inconsciente.
Gideon logro matar a otro Wurm con su Surral, pero Jace, viendo la situación recomendó volver a Kaladesh, reagruparse y planear mejor el ataque; sin embargo, todos estaban metidos en la lucha y nadie le prestó atención. Al poco tiempo de esto, el Wurm del que había aparecido Liliana se levantó como zombi y se unió a los demás para devorar a los intrusos.

Chandra y Jace se habían alejado de la batalla para poner a salvo a Liliana y Nissa cayo inconsciente al suelo luego de que un Wurm la golpeara con su cola, por lo que Gideon se vio peleando en un punto contra todos a la vez. Cuando se le acabaron sus fuerzas y estaba seguro que sería devorado, sin embargo, un enorme lanza que cayó al suelo como un meteorito quemo por completo con fuego sagrado al Wurm, mientras que los otros, asustados ante esto se retiraron.
A lo lejos vio una figura, que al parpadear ya tenía frente a él; era un ser colosal, de varios metros de alto y con una máscara dorada de un chacal. El alma de Gideon se estremeció, pues él ya había visto seres así, en su nativa Theros, a los dioses.
En ese momento un segundo Wurm apareció, pero esta vez fue una flecha blanca que vino de lejos la que destruyo este segundo Wurm.

Gideon miro al rostro a este ser, tras lo que se desmayó. Al abrir los ojos vio a Jace sobre el despertándole. Ya Nissa había despertado y Chandra ayudaba a Liliana aun inconsciente. Luego de explicarles lo que vio a sus amigos, estos reemprendieron su camino. Aunque yace quería volver a Kaladesh, Zendikar o incluso a Ravnica para reagruparse; Gideon les urgió a seguir, pues el haber visto a esta diosa le había dejado una gran curiosidad por el plano en el que estaban.
Al cruzar una gran duna, vieron que por dentro de los cuernos había una enrome ciudad, la cual estaba contenida en un campo de energía mágico.
Mientras se acercaban, Gideon comenzó a pensar en los dioses y se sorprendió de verlos allí, ya que los dioses; al menos como el los conocía, sobrepasan el poder de un Planeswalker, además de que eran perfectos, algunos buenos, otros malvados, pero todos representaciones perfectas de lo que eran y de su plano, por lo que se cuestionó la existencia de dioses en Amonkhet.

Ya estando en la barrera, una horda de Zombis les ataco, pero Jace logro abrirse paso entre esta barrera y así ingresaron a la ciudad, la cual, a diferencia del resto del plano, era un lugar hermoso y lleno de vida.
Al llegar, el primeros en divisarlos fue un Aven centinela, quien descendió hasta ellos. Gideon le salido con una gran sonrisa y un efusivo “Hola”; pero sus compañeros vieron que su presencia no había sido bien recibida.
El ser les pregunto qué hacían allí, luego, les dijo que no volvieran a abrir el Herma, ya que permitirían a los seres del exterior entrar. Mientras hacía esto, cerraba con su báculo el portal hecho por Jace.
Este Aven luego de cerrar el Hekma les pregunto qué hacían allí, y Jace usando su magia leyó su mente; así se enteró que él era un sirviente del Visir de la Hekma, además de conocer algo sobre el “Dios Cornudo”, pero lo que más le llamo la atención es que los recuerdos de este ser eran solo los de pocos años atrás; como si le hubiesen borrado la memoria.
Jace respondió entonces diciendo que él era un enviado del dios cornudo y que se encontraban en una misión para él; lo que tranquilizo al Aven, decidiendo llevarlo con su Visir, Temmet.


Cuando el Aven se retiró, Jace les dijo a sus amigos que tuviesen cuidado, y además de contarles lo extraño de los recuerdos del Aven, también les dijo que en la ciudad nadie se aventuraba nunca a salir del Hekma, lo que volvía su cuartada muy endeble.

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