lunes, 10 de julio de 2017

Hour of Devastation - Bontu, la Ambiciosa

Hazoret levanto sus brazos en adoración, alabando al dios faraón con su voz. Realmente era tan grandioso como le recordaba, todo bañado en oro; perfecto. Al ver esto los mortales a su lado hicieron lo mismo, adorando y regocijándose por la llegada del dios y Hazoret sentía su esperanza y su alegría dentro de ella lo mismo que sus plegarias.

El dios faraón puso sus pies en Amonkhet. Miro asombrado el caos y la destrucción que había en Naktamun. Luego sonrió complacido.
Mientras veía a una turba de mortales correr regocijados hacia el dios, Hazoret, postrada en el suelo sintió un frio recorrer su cuerpo mientras al fin, las palabras finales de Rhonas llegaban a su mente. La diosa levanto su cabeza y vio a los mortales corriendo, felices y esperanzados a su salvador y este, sonreía al verlos, pero no era la sonrisa que ella hubiese estado esperando.
Cuando ya casi estaban sobre él, Nicol Bolas levanto su mano y de nuevo la bajo rápidamente y con esto, de los cielos de Amonkhet comenzó a caer enormes gotas de energía purpura, que desintegraba a todo a quien tocaba, convirtiéndole en polvo, dejando de él solo una esencia que era absorbida por Bolas.

Los gritos de júbilo se convirtieron de nuevo en horror y miedo y Hazoret sintió esto dentro de sí.
Ella se levantó de un salto, protegiendo a los que volvían de la lluvia con su propio cuerpo. Luego, invoco una tormenta de arena y encendió su fuego, disipando la lluvia destructora, pero al hacer esto, una bola de energía le dio en la mandíbula y vio que había sido el dios faraón quien se la había lanzado.
Mientras los mortales bajo ella lloraban, Hazoret intentaba darle sentido a todo lo que sucedía.
El dios faraón parecía traer solo desgracias y destrucción. Las horas habían llegado, pero habían sido todo lo opuesto a lo que dioses y mortales esperaban. A ella le dolió la cabeza al intentar recordar el pasado del dios faraón y su llegada.

Su escudo se debilitaba a medida que su concentración se perdía, pues ahora, las palabras de Samut y Rhonas eran más fuertes en su mente. Ambos le advertían de los peligros del dios faraón, pero aun ella se negaba a creer que el dios faraón fuese algo más que bueno.
Hazoret levanto de nuevo su vista hacia Nicol Bolas. La lluvia purpura había terminado y el miraba hacia la ciudad destruida. Ella también miro hacia atrás y se sorprendió al ver al dios escarabajo de pie delante de la puerta de la ciudad, inmóvil, como una estatua a quien no le importaba el caos a su alrededor.
El dragón extendió sus alas y se dispuso a volar.
-“Salve Nicol Bolas, Dios Faraón de Amokhet.”- dijo una voz delante de este y de nuevo Hazoret miro al frente sorprendida.

Ante Nicol Bolas estaba Bontu, con una rodilla en el suelo, sumiso ante el destructor de Amonkhet. Al verlos a ambos juntos tuvo una visión donde parecía ver a Bontu y al dragón lanzándoles alguna clase de hechizo a ella, pero aun sus memorias eran confusas.
-“Yo te he seguido fielmente en tu ausencia, o mi Dios Faraón.”- dijo de nuevo Bontu.-“He cosechado solamente a los más ambiciosos y poderosos para serte leales en la muerte. Yo he ido eliminando a los disidentes en los desiertos y la ciudad, eliminando de Naktamun todo aquel que no estuviese al servicio de tu gloria. Yo he mantenido fuertes las amarras en la voluntad de mis hermanos.” Soy tuya Nicol Bolas. Vivo para servirte. Dime y obedeceré.”- dijo la diosa bajando su cabeza.”

-“Hermana, ¿de qué hablas? – dijo Hazoret quien mientras su hermana hablaba, iba sujetando con cada vez más fuerza su lanza.
Dragon y diosa se volvieron hacia ella, y por primera vez en su existencia, se sintió pequeña.
-“Asesina a Hazoret.”- dijo Nicol bolas viendo fijamente a Bontu.
Sin duda alguna, Bontu se levantó, dio media vuelta y de su mano lanzo un rayo purpura de energía. Hazoret grito mientras caía de espaldas.  Mientras caía, el golpe de energía necrótica de Bontu llego a su mente, pero instintivamente ella se llenó de llamas curadoras. De repente, su memoria había vuelto.

El peso completo del engaño de Nicol Bolas y de la traición de Bontu le fue claro entonces. El dolor de entender que ella solo había dado muerte a sus propios niños le pesaba en las manos.
Todo esto había sido preparado por Bontu; quien, al llegar el dragón, este se utilizó de los poderes de la diosa para bloquear las memorias de sus hermanos. Este hechizo no solo controlaba su mente, sino que les volvía a todos ellos más lentos, ya que sabía, ella era más rápida y siempre fue más rápida que Bontu y jamás le costó evadir sus ataques.
Bontu se preparó a luchar contra su hermana.
-“¿Porque Bontu?” – Grito Hazoret llena de indignación, furia y tristeza.
Bontu rio despectivamente. A los mortales que la oyeron les pareció una risa cruel y confiada, pero a Hazoret le pareció distinguir en ella algo de desesperación y tristeza. “Has olvidado quien soy hermana. Yo soy la ambición encarnada. Bolas destruyo a todo aquel que se le opuso, mato a tres de nosotros. Yo decidí unirme a él y a su poder. Yo elegí sobrevivir.”


-“Tu escogiste traicionar a tu mundo.”- dijo ella lanzándole a su hermana una ráfaga de fuego, pero Bontu la absorbió con su báculo.
-“-Este mundo es Nicol Bolas.” –dijo ella apuntándole con su báculo. Devolvió así un ataque de niebla necrótica a su hermana. “-Y tú no eres digna.”
Ella avanzo hacia el ataque de Bontu, dispersando la niebla con su lanza y a medida que avanzaba su decisión se volvía cada vez más firme.
Hazoret hizo que las arenas del desierto atacaran a su hermana desde atrás, arrastrándola en las arenas y haciéndola perder su báculo.  Al llegar Hazoret, Bontu salió de la arena, mordiendo la mano de su hermana, haciendo que esta soltase su lanza. Siempre sujeta por la fuerte mandibula de Bontu, ambas se comenzaron a golpear con sus puños. Al fin, Hazoret encendió su brazo, haciendo así que Bontu la soltase. Ambos dioses cayeron al suelo.

Hazoret tomo su lanza con la otra mano ya que su mano derecha estaba simplemente colgando a su lado, inerte. Bontu se puso tambien de pie con su baculo en la mano, el cual tomo con ambas manos y cerro sus ojos. Sin embargo, hazoret espero un ataque que nunca llego.
Unos gritos tras ella le hicieron mirar atrás y vio como de las catacumbas de la ciudad salían enormes horrores, invocados por el propio Bontu para asesinar a los mortales. Hazoret entonces salto hacia la ciudad, asesinando a los horrores con su lanza. Varios de los horrores se volvieron contra ella, logrando restringir sus movimientos. La diosa trato de usar el fuego para liberarse, pero esto solo les volvió más resistentes.
“Tu fanatismo y dedicación son muy predecibles hermana.”- dijo Bontu en un susurro a los oídos de su hermana. Esta le golpeo con su báculo y luego, usando este, comenzó a absorber su energía al tiempo que arrastraba a su indefensa hermana a la presencia del dios faraón.
Con desprecio Bontu arrojo a Hazoret a los pies de Bolas y de nuevo se arrodillo ante él.
“-He hecho lo que me has pedido mi dios faraón. Vivo para servirte.” – Nicol Bolas bajo su mirada hacia Bontu complacido. Levanto un dedo con el cual señalo a la diosa negra y de este un rayo de energía salió, traspasando a Bontu por el pecho. El dios cayó al suelo, revolcándose en dolor y agonía.

-“Tu utilidad ha terminado. Ahora me servirás mas muerta, pequeña diosa.” Dijo Nicol Bolas.
Nicol Bolas comenzó a caminar hacia Naktamun, dejando a las dos inmortales muriendo tras de sí.
Un gruñido hizo a Nicol Bolas girarse y ver atrás, donde vio a Bontu corriendo hacia ella, furiosa, dispuesta a atacar a Nicol Bolas, pero de todas partes zombis comenzaron a saltar sobre la diosa, quien pronto, ante el peso y su propia debilidad se vio detenido por esots y enterrada entre ellos. Una vez logro salir del montón de cadáveres reanimados, pero tras un paso, de nuevo fue llevado al suelo, donde los caminantes le enterraron una vez  mas.

Nicol Bolas observo hasta que Bontu murió a manos de los zombis. Se rio cruelmente y luego abrió sus alas y se fue volando hacia la puerta donde el dios escarabajo esperaba inmóvil.

Hazoret vio al dragon alejarse y vio como Bontu era enterrada completamente por los no muertos. Estos también se habían lanzado contra Hazoret.
Hazoret vio entonces un gran humo de vapor negro saliendo del lugar donde estaba Bontu y supo que este era su último hechizo. La nube negra desintegro a todos en su paso, vivos y muertos por igual.
Esto le dio las fuerzas para liberarse al fin de sus amarras. En ese momento, por cuarta vez en el día, sintió esa tristeza y soledad que había experimentado antes y supo que Bontu se había ido también.

Hazoret era ahora el único pilar que quedaba en pie en Amonkhet.

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