domingo, 30 de julio de 2017

Nicol Bolas

Nicol Bolas, la serpiente infinita, el cornudo o el dios faraón de Amonkhet es el más poderoso de los cinco dragones ancestrales quienes habían sobrevivido a la guerra de los dragones y habían encontrado refugio en el plano de Dominaria. Se cree que él es el planeswalker más poderoso del multiverso hoy en día y tiene 25’000 años de edad, siendo posiblemente el ser viviente más antiguo que existe.

La marca de Bolas es su toque, una habilidad innata del dragón con la cual puede entrar en cualquier mente y despedazarla si así lo desea, volviendo prácticamente imposible la coherencia.
Él es un maestro del mana azul, negó y rojo, aunque se sabe que puede manipular los otros dos también. En su duelo contra Teferi este se probó como uno de los mejores magos al nulificar por completo la magia de Teferi.

Nicol Bolas fue originalmente impreso en el set Legends y luego reimpreso en Chronicles, Time Spiral y From the Vault: Dragons, con un nuevo arte. También hay una versión rara de este dragón impresa para un TCG Duel Masters en Japón.
En Conflux apareció Nicol Bolas Planeswalker, un planeswalker tipo Bolas. Más tarde esta carta seria reimpresa en el Duel Deck: Ajani vs Nicol Bolas y en Magic 2013, siendo la primer carta multicolor impresa para un Core-Set.

Es considerado por la mayor parte de fans del juego como el principal antagonista del mismo. Muchos de los eventos más importantes de algunos planos están directa o indirectamente relacionados con Nicol Bolas.
Su fama trasciende los propios planos y aun en planos en donde no ha estado se le teme. Es considerado por Kruphix, uno de los quince dioses de Theros, como una de las más grandes amenazas contra el plano allá afuera, y es el quien ha alertado a sus hermanos sobre esta y otras amenazas como los Titanes Eldrazi o los Nuevos Phyrexians. El propio Kruphix ha admitido que cualquiera de estas amenazas podría llegar a matar a los dioses de Theros.

En los albores del tiempo un gran grupo de dragones, quienes vagaban por las eternidades ciegas comenzaron con una terrible guerra. En esta guerra, la mayor parte de los dragones ancestrales murieron; incluyendo un espíritu dragón de un plano lejano, el cual fue asesinado por el propio Nicol Bolas. Al final de esta guerra, solo los cinco más poderosos perduraron, sus nombres eran; Vaevictis Asmadi, Chromium Rhuell, Arcades Sabboth; Palladia Mors y Nicol Bolas.
Un siglo después de la guerra de los dragones, un leviatán demoniaco y además planeswalker llego a Dominaria, a la región de Madara, combatiendo contra Nicol Bolas por un mes entero hasta que el dragón se alzó con la victoria. Esta batalla redujo aquel territorio a un tercio de su tamaño original, además de que abrió lo que sería la primera de muchas grietas temporales en Dominaria. Fue durante esta batalla que Nicol Bolas logro encender su chispa; además, devoro los restos del Leviatán, con lo que gano un poder increíble, más allá del poder de sus otros hermanos. Sobre los huesos del Leviatán se levantó un templo donde se comenzó a adorar a Nicol Bolas como un dios, cosa que al parecer, fue muy de su agrado.

Un efecto secundario de la batalla fue que el mana verde y blanco quedo exiliado de Madara; por lo que solo el azul, negro y rojo fluían por aquella zona, lo que resulto en un lugar ideal para que Nicol Bolas creciese en poder y en el dominio del mana.
Fundo así el Impero Madara, reinando por 400 años como el dios emperador.
Sin embargo, luego de un tiempo su propio campeón personal se volvió contra él; Tetsuo Umezawa.  Bajo  el entrenamiento de Bolas, Tetsuo aprendió la técnica llamada el Martillo Meteoro,  una poderosa técnica capaz de matar a un planeswalker, misma que era usada para asesinar a los rivales de Bolas, pero viendo la maldad en su señor, Tetsuo se volvió contra él, aprovechando un momento en el que el dragón se hallaba en su plano de meditación y usando el Martillo Meteoro destruyo así el templo de la Garra junto al cuerpo de Nicol Bolas, para después, ir a la realidad de meditación y asesinar allí el alma debilitada del dragón.
Sin embargo, Nicol Bolas no desapareció del todo y permaneció siendo testigo de los eventos del plano como una presencia fantasmal, la cual con el tiempo iba recuperando un poco de corporeidad y así como podía influir de manera débil en las mentes de otros. Así fue testigo de la caída de sus otros hermanos, así como de la guerra de los hermanos, de la era del hielo y del deshielo y la invasión, esperando su momento para volver.

Para cuando las grietas se desestabilizaron Nicol Bolas uso esta energía y confusión y así, logro crearse un avatar el cual tomo la forma de un humano anciano de nombre Sensei Ryu. El ayudo a Teferi contra los descendientes del dragon Wasitora y sus seguidores y luego, viajo con él por las grietas, aprendiendo más de estas. Finalmente fue Venser, quien al tratar de rescatar al Sensei Ryu, libero del todo a Nicol Bolas, quien volvió con una nueva forma física, ahora más joven y poderoso.
Cuando Teferi y Nicol Bolas se volvieron a encontrar, Teferi reto al dragón a un duelo debido a su engaño, pero Teferi fue derrotado en el primer ataque del dragón, el cual dejo su mente hecho jirones, lo mismo que su cuerpo.

Nicol Bolas uso la cabeza de Teferi para molestar a sus seguidores, además de extraer de esta toda la información que pudiese tener.  Dejo la cabeza con desprecio a sus amigos y fue allí que juró venganza eterna contra Umezawa y todos sus aliados y salió en busca de su enemigo.
Viajo a Kamigawa, donde vio como la línea entre el mundo real y el mundo espiritual se hacía débil. Influyo en Lord Konda para que robase aquello que no debe ser tomado y al salir, decepcionado de no encontrar a su enemigo, se enfrentó con el Myojin del Alcance Nocturno a quien destruyo, robando su máscara, misma que podía absorber el mana negro.

Años después volvió a Madara, donde fue emboscado por Leshrac, quien le reto a un duelo. Luego de una épica batalla, Nicol Bolas uso la máscara del Myojin del Alcance Nocturno y encerró en ella a Leshrac.
Luego, sorpresivamente ofreció ayuda a Teferi y sus aliados, diciéndoles que él ya sabía sobre el fenómeno de las grietas, tomando responsabilidad en estas y ofreciéndose para cerrar la grieta de Madara. Sin embargo, como era de esperarse, las intenciones de Bolas no eran las más desinteresadas y solo quería ver como se cerraban las grietas, siendo así que uso la esencia de Leshrac en la máscara, asesinándole y cerrando la grieta de paso. Luego de esto temió que aun así, los esfuerzos de los otros no fuesen suficientes, y temiendo una implosión del multiverso, Nicol Bolas dejo Dominaria buscando escapar a esto.
Sin embargo, gracias al sacrificio de Jeska el multiverso se salvó y el Mending dio inicio. Este evento altero para siempre la chispa de los planeswalkers, la cual quedo reducida.  Aun así, el intelecto y el poder de Nicol Bolas era aún muy superior al de los demás planeswalker.

Sin embargo, este pronto sintió el peso de su edad y el cansancio de la misma y busco entre distintos planos una solución a su deterioro.
Aquí fue cuando llego a un plano desértico, medio moribundo pero aun con grandes cantidades de mana y allí descubrió un mineral que solo se daba allí, llamado Lazotep, el cual tenía un efecto directo con los no muertos, la necromancia y el mana negro y azul, lo que le llamo su atención. También se enfrentó a los ocho dioses del plano, aliándose a Bontu, la diosa traidora, asesinando a tres de ellos y controlando a los cuatro restantes, borrando sus mentes y poniéndoles a su servicio. Nicol Bolas al entrar por la Hekma mato a todos los adultos del plano con un hechizo  y solo dejo a los jóvenes para ser criados por los zombis conocidos como los Ungidos, mientras el creaba una armada de zombis cubiertos de Lazotep conocidos como los eternos, quienes eran los mejores de entre ellos, los más dignos. Esto debilito lo suficiente a los dioses para ser manipulados. Se fue, dejando a Bontu y a su terrateniente el demonio Razaketh a cargo del plano y se marchó; dejando la promesa de sus horas y su retorno. Mientras Bontu le fuese fiel, el hechizo que mantenía a los dioses atados a su voluntad no se rompería.

Luego de esto se encontró con una Liliana Vess envejecida y casi sin chispa y Nicol Bolas se burló de ella, diciéndole que había desperdiciado más energía que la que se podía usar en 12 vidas; además, le recordó que no hace mucho ellos eran dioses.  Para tenerla bajo su control, le hizo hacer un pacto con cuatro demonios, los cuales le devolvieron su juventud y su poder, pero ahora estaba atada a ellos.
Tras esto, encontró un plano quebrado, pero lleno de un mana poderoso y salvaje de nombre Alara y planeo absorberlo, sin importarle que esto significase la muerte del plano y todos en este. Se estableció en la necrópolis de Kederekt en el plano de Grixis y desde allí, comenzó sus manipulaciones.  Fue aquí que conoció a quien sería su más cercano aunque no leal servidor, Tezzeret, el buscador, del plano de Esper.
Él fue quien influyo en la Orden Skyward Eye y en Gwafa Hazid en diseminar la Xenofobia entre ellos ante los miembros de los otros fragmentos. Con ayuda de Tezzeret, Nicol Bolas comenzó a conseguir grandes cantidades de Carmot y Etherium, lo que dio al cabo que ambas substancias fuesen utilizadas y vendidas como drogas.  En el propio Grixis él se había aliado al demonio Malfegor, quien lideraba sus hordas de dragones y zombis contra los demás fragmentos. En Jund otra agente suya, Rakka Mar, comenzó a diseminar el caos entre las tribus salvajes. Finalmente en Naya él fue quien influencio a Marisi, quien ataco liderando a los Wild Nacatl contra sus hermanos los Claoud Nacatl, quienes fueron extinguidos.
Tezzeret, siguiendo las órdenes de Bolas, logro sobrevivir a su batalla en el fragmento Esper, donde encendió su chispa.

Tiempo después del Sundering, Nicol Bolas fundo el Consorcio Infinito, pero este al poco tiempo fue usurpado por Tezzeret. Ante el miedo de lo que podía significar que Nicol Bolas leyese su mente, Tezzeret busco a un telepata que le protegiese, conociendo así a Jace Beleren. Sin embargo, cuando se dio el encuentro entre los tres, le fue muy fácil a Nicol Bolas sobrepasar las defensas mentales de Jace, quien junto a Tezzeret se vieron obligados a escapar del dragón.

Luego de la traición de Liliana y una larga lucha contra Tezzeret que termino con ambos en un plano de bolsillo en el cual Tezzeret planeaba eliminar a dos pájaros de un solo tiro dejando allí encerrados a Jace y a Nicol Bolas, pero al final el dragón le revelo al mago de Vrym que todo este tiempo esto había sido un plan suyo para volver a recuperar el control del Consorcio  Infinito. Aunque Nicol Bolas no logro recuperar el Consorcio, si logro hacerse con un Tezzeret totalmente bajo su control.
Y así, cuando logro activar los obeliscos en los cinco fragmentos; dio inicio el Conflux; la cumbre de su plan en Alara. Gracias a la manipulación de las personas del plano, Nicol Bolas suscito una guerra a escala global, con la cual cargo estos de energía, causando que las tormentas conocidas como Maelstrom fueran más intensas.  Fue en este momento en el que sus manipulaciones además sometieron a otro Planeswalker, Sarkhan Vol, quien comenzó también a servirle, ayudándole a diseminar la destrucción en Alara.

Fue sin embargo su propio desprecio por la vida quien encaminaría a su mayor enemigo desde Toshiro Umezawa; Ajani Goldmane. Las tramas de Bolas habían llevado a la muerte de Jazal, el hermano de Ajani, quien siguió las pistas hasta llegar al propio Bolas.
Fue cuando Bolas se encontraba vulnerable mientras absorbía todo el mana de Alara que Ajani llego y lucho contra él. El Leonin logro crear un avatar gigante de sí mismo con el que peleo contra el dragón, quien se vio obligado a dejar el plano, no sin antes haber absorbido la mayor parte de su energía. Esto obligó al plano a fusionarse; convirtiéndose en la nueva Alara.
Luego de esto, viajo a un plano lleno de mana pero muy volátil e inestable y recordó que aquel plano fue visitado por un antiguo enemigo suyo a quien había robado sus recuerdos. Recordó también gracias a las memorias de Ugin que era aquí el lugar donde estaban encerrados los tres titanes Eldrazi, y deseando verlos y saber si podría sacar de estos algún provecho, coloco en el plano a su agente Sarkhan Vol, quien debía vigilar el ojo de Ugin.


Sin embargo estas órdenes eran una trampa. Con engaños llevo allí también a Chandra Naalar y a Jace Beleren, y en una batalla triple, estos activaron el mecanismo que despertaba a los Eldrazi.
Una vez despiertos Bolas solo observo, y se ignora cuáles eran sus planes concretos respecto a los titanes; pues cuando estos fueron completamente despertados por Nissa, Nicol Bolas dejo el plano, al parecer perdiendo interés.
Su atención estaba ahora en el antiguo Mirrodin, llamado ahora New Phyrexia. Con el propósito de investigar más sobre este lugar, envió a su agente Tezzeret; a quien devolvió algo de su individualidad para que pudiese llevar a cabo su trabajo.

En cierto punto durante la guerra, Tezzeret recibió la orden directa de Nicol Bolas de evitar el ascenso de un único líder entre los Phyrexia; misión en la que fallo cuando la facción de Elesh Norn se alzó con el poder.
Supo entonces que de alguna forma, su antiguo rival, Ugin; estaba con vida en Tarkir; cosa que no previo y esto le hizo acelerar sus planes.
Volvio asi al plano que había conquistado sesenta años atrás, Amonkhet; y despertó a sus dioses, los cuales lideraban a su armada de Eternos.

Con la derrota de la Gatewatch, las noticias de sobre el peligro de Nicol Bolas se han esparcido por el multiverso. En Kamigawa Tamiyo ha comenzado a hablarles a los Moonfolk sobre aquel terrible ser, quien podría llegar en la búsqueda de los descendientes de Umezawa; La Academia Tolariana del Oeste está en alerta también gracias a la visita de Ajani Goldmein. Kruphix; el único de los dioses de Theros que ve más allá del Nyx, vigila los movimientos del dragón con temor; Niv-Mizzet también está al tanto del dios faraón gracias a Ral Zarek, asi como Elesh Norn, gracias a las sondas interdimensionales creadas por Jin Gitaxias. Solo Innistrad, Alara, Zendikar y Tarkir se encuentran tranquilas, ignorantes de la amenaza que se cierne sobre todos los planos.

No se tiene por seguro que plano escogerá a continuación Nicol Bolas, ninguna está a salvo. Podria ir por Dominaria, su primer hogar; buscar a los Umezawa en Kamigawa; atacar la nueva Phyrexia y prevenir una amenaza mayor y tal vez, hacer crecer sus ejércitos; podría volver a Alara a terminar con lo que comenzó; ir a Innistrad por Emrakul; a Tarkir para acabar por segunda vez con Ugin; o a cualquier otro sitio, con cualquier otro plan. Solo hay una cosa segura; la hora de la devastación, apenas está comenzando.

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